Experiencias y curiosidades gourmet

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Bocaditos de Portugal

27 Julio 2010

Tras varias semanas sin escribir ningún post dedicado a restaurantes, A Casa Portuguesa se merece romper esta racha.  

A Casa Portuguesa ofrece vinos y productos típicos del país luso

Y se lo merece, en primer lugar, por la atmósfera relajada y acogedora que consiguen crear: interiorismo agradable y algo bohemio, música suave y personal atento y amable.

Al menos os aseguro que ésta fue nuestra primera impresión nada más franquear la puerta -y eso que no llevábamos intención de cenar allí-. Básicamente, entramos a cotillear su selección de vinos y delicatessen portuguesas mientras deambulábamos por el barrio barcelonés de Gracia en busca de un sitio donde picar algo. Y ya empezamos con que y si probamos un vino tinto de la zona del Douro y si lo acompañamos de algún queso y si pedimos algún pastel salado

Total, que decidimos quedarnos y acertamos. 

Nos dejamos aconsejar y empezamos con algunos bocaditos salados como los típicos buñuelos de bacalao, unas croquetas de ternera o una deliciosa empanada de cochinillo llamada “rissol de cochinillo à Bairrada”. Continuamos con un chorizo asado de la Serra de Estrela y, finalmente, llegaron los quesos. En concreto, nos decantamos por un mini azeitão de la D.O.P. Azeitão y un San Jorge de la D.O.P. Azores.

El primero es un queso elaborado con leche cruda de oveja y cuajo vegetal, con unos dos meses de curación. Nos recordó un poco a las tortas extremeñas tanto por su textura mantecosa como por su sabor algo picante. El segundo, el San Jorge, se prepara en la isla de las Azores con leche cruda de vaca. Tiene una curación de unos 3 o 4 meses, por lo que su sabor es fuerte y agradable, con unas notas a pimienta muy interesantes. Tal vez, los diferentes tipos de pan con que se acompañan estos excelentes quesos sean algo mejorables, ahora que este producto –el pan- está recuperando su protagonismo en la mesa.

Cerramos este picoteo tan rico con un vasito de Porto y unos pastelitos de Belén, que estaban para chuparse los dedos! Y aún alagarmos un poco más la velada en A Casa Portuguesa con una segunda copita de Porto. Porque, cando estas tan a gusto en un sitio, ¿quién tiene prisa en marcharse?

Definitvamente volveremos a A Casa Portuguesa que, más que tienda –restaurante, es una especie de embajada gastronómica y cultural del país luso.

A Casa Portuguesa. Verdi 58. 08012 Barcelona. 933 683 528.

Un japonés muy desenfadado

30 Abril 2010

Edamame en su vaina

Nos conocimos por motivos profesionales hace ya unos años y las cinco congeniamos en seguida. Como la vida nos ha llevado por derroteros diferentes y no queremos perder el contacto, intentamos vernos cada 5 ó 6 semanas. Por lo general, la noche empieza con una cena en algún restaurante de la ciudad, que una de nosotras se ocupa, diligentemente, de escoger y reservar. Continua en cualquier bar de la zona en el que preparen gin tonics como dios manda. Y solemos cerrar la noche bailando en algún local de Barcelona.  

Está vez, Gala fue la encargada de escoger y reservar restaurante. Optó por un japonés. El Kibuka, situado en la calle Verdi de Barcelona y muy popular a juzgar por la larga cola que, pasadas las 10 de la noche de un viernes, se agolpaba en la puerta. Junto a nuestra mesa, comía un, por lo visto, famosísimo cantante español que, sinceramente, yo no reconocí hasta que, disimuladamente, Alicia tarareó su canción más popular.

Pero a lo que íbamos. Por cuestiones familiares, Gala conoce bien la comida japonesa y nos fue sugiriendo platos con mucho acierto. Para picar pedimos unos edamame, que al parecer en Japón toman como aperitivo acompañado de cerveza fría. Básicamente, son alubias de soja, hervidas dentro de su vaina y servidas con sal. Nos explicó Gala que constituyen un picoteo muy sano porque tienen un alto contenido en proteínas y vitaminas y casi nada de grasa. Vamos, nuestras aceitunas pero en versión light.

Después de éste ligero pre-calentamiento, llegaron los Uramaki –rollos con pescado y arroz-, que al parecer son la especialidad de este restaurante. Son una especie de makis a lo occidental, ya que, el alga, en lugar de cubrir el rollo, queda en la parte interior. Empezamos pues con unos tataki uramaki, rollitos rellenos de tempura de langostino y cubiertos de atún, aguacate y sésamo, que estaban deliciosos. Seguimos con unos Kibuka Uramaki, muy parecidos al plato anterior, pero en este caso la anguila sustituía al atún y el salmón, al langostino. 

Seguimos con el clásico sashimi, una excelente tempura de verduras y dos tipos diferentes de tallarines salteados -Yakisoba en japonés-. Comimos, hablamos, reímos y casi sin darnos cuenta tocaron las 12. Pedimos un par de postres y la cuenta. A 30€ por persona, la relación calidad precio me pareció correcta y muy recomendable para quienes gustan de comida japonesa adaptada al gusto europeo y de ambientes bulliciosos e informales.

Además, una de las grandes bazas que comparten los dos restaurantes Kibuka, es su ubicación. Se encuentran en pleno barrio de Gracia, rodeados de bares y locales nocturnos, por lo que continuar la velada sin tener que desplazarse es fácil. Nosotras optamos por tomar una copa en La Bagnoire, en la misma calle Verdi, donde tienen una excelente carta de ginebras y una decoración bohemia y acogedora, que invita a quedarse. Definitivamente, éste continúa siendo uno de mis bares favoritos en la zona.

Un cumpleaños de tapas

23 Febrero 2010

Resulta increíble la cantidad de familiares y amigos que cumplen años en febrero. Desde que empezó el mes, no ha habido fin de semana sin alguna comida o cena de cumpleaños, lo cual siempre es de agradecer. Para los que celebramos poco o nada el carnaval y San Valentín, febrero, el último mes de invierno, sería insípido y frío sino fuera por tanta fecha señalada. 

Bar del Pla en Barcelona ofrece una selección de tapas

Precisamente, una de las primeras invitaciones que recibí fue la de un buen amigo que, desde que pasó de los 40, cada año celebra más y mejor su cumpleaños. Organiza unas fiestas espectaculares pero esta vez decidió precederla de una cena más o menos íntima en el Bar del Pla (Barcelona).

Escogió este restaurante del barrio gótico porque, según me había comentado en alguna ocasión, le encanta la sencillez y honestidad de sus platos. Y además disponen de un espacio un poco recluido, muy agradable e informal, que asegura un poco de privacidad a grupos reducidos. La sala en cuestión está presidida por una larga mesa en forma de barra en la que cupimos perfectamente los quince que éramos. Todos con trayectorias y vidas bastantes diferentes pero unidos por nuestra respectiva amistad con el anfitrión.

La conversación fluyó desde el primer momento -en parte porque hacía meses que no nos habíamos visto y en parte gracias al vino que se sirvió durante toda la cena- y las diferentes tapas fueron llegando. Virutas de jamón ibérico, huevos estrellados con longaniza de perol, ensaladas varias, banderilla de boquerones con alcachofas, biquini de ibérico y mozzarella de búfala, pan de coca con tomate regado con un aceite de oliva virgen extra muy fragante…. Pero tal vez el plato que más me llamó la atención fueron las croquetas de calamar en tinta. Deliciosas.

El tradicional pastel de cumpleaños con velas puso punto y final a la cena, pero la celebración acabó con una ronda de gintonics en el Mix de la calle Comerç. Como al día siguiente había que trabajar, la mayoría nos retiramos pronto no sin antes agradecer a nuestro siempre excelente anfitrión el haber montado una velada tan agradable y desearle un MUY FELIZ CUMPLEAÑOS!

Menu del día con un guiño cosmopolita

17 Febrero 2010

Blavis ofrece un cuidado menú del día

El lunes comí con una buena amiga a la que veo menos de lo que me gustaría. Siempre que su complicada agenda lo permite, quedamos en un restaurante minúsculo situado cerca de plaza Molina en Barcelona.

El restaurante en cuestión se llama Blavis y ya os he hablado de él en nuestra newsletter. Lo que más me gusta es la calidad de los productos que utilizan y lo bien que los maneja Marc Casademunt para crear menús de cada día con un guiño sofisticado y cosmopolita.  

 El lunes me decanté por un salteado de verduritas al wok, que estaban deliciosas con su toque de soja y las pepitas de sésamo. Completé los entrantes con una cazuelita de espinacas. Como plato principal, pedí un filete de ternera –tierno y gustoso- a la brasa con salsa chimichurri y patatas fritas. Y rematé la comida con un sencillo “mel i mató″.

Así descrito, el menú tal vez no suene nada del otro mundo, pero como os decía, cuando la materia prima es buena y hay técnica, todo sabe mejor. Y todo por 12€. Muy recomendable!