Sin duda uno de los vinos blancos españoles con más fama internacional, el albariño destaca por su carácter fresco y fragante. Característico de la región gallega de las Rías Baixas, constituye un acompañante indispensable para platos de pescado, marisco, verduras, arroces y cocina oriental (china, japonesa y tailandesa).
El Luna Creciente, en particular, representa de forma impecable todas las virtudes de esta variedad. Elaborado 100% con albariño, es un vino floral, expresivo y aromático, con notas de melocotón y manzana madura. La acidez está muy bien integrada, y aporta una riqueza de sabores muy equilibrados y de final largo. Indiscutiblemente, uno de los mejores vinos blancos.