La ventresca es la parte más tierna y sabrosa del bonito, ya que acumula todas las grasas, muy saludables, de este animal. Sus formas laminares y su finura muscular no se encuentran en ninguna otra especie marina, y hacen de la ventresca una auténtica delicatessen.
La ventresca acompaña muy bien una ensalada de tomate o endibias, o bien puedes degustarla en la tapa que te sugerimos a continuación: coloca sobre una rebanada de pan blanco un pimiento del piquillo, la ventresca, unos pepinillos en vinagre finamente cortados, unas gotitas de vinagre de Jerez y un chorrito de aceite de oliva extra virgen.
La pesca del bonito en el Mar Cantábrico se realiza según los métodos tradicionales de caña entre los meses de junio y septiembre. Es una pesca altamente selectiva, y las capturas se descargan cada atardecer en los puertos de Ondarroa, Lekeitio y Guetaria.
La elaboración es en fresco y totalmente artesanal.