Elaborado a base de olivas de las variedades Argudell y Curivell, autóctonas del Empordà, se consigue un aceite de características tan peculiares como la propia tramontana. Las oliveras soportan bien este fuerte viento del norte que sopla en la comarca y el aceite que se consigue tiene un aspecto marcadamente denso y aromas a frutado intenso.