Producidas por el granjero Pere Vallespí, estas aceitunas constituyen un auténtico placer para el paladar. Se elaboran de forma totalmente artesanal a partir de aceitunas empeltre de la propiedad que se dejan "morir" lentamente al aire libre cubiertas de sal marina. Después de seis semanas, una vez el frío, el sol y la sal han arrugado la aceituna, concentrando ésta todo su sabor, se limpian y se ponen a macerar con piel de naranja y tomillo.