Como ya sabéis, planteamos nuestros regalos gourmet como una herramienta más de comunicación que ayude a nuestros clientes a proyectar no solo una determinada imagen, si no también a transmitir valores como la calidad, la originalidad o la innovación. Para ello, contamos con un packaging práctico y elegante y un catálogo de productos riquísimos y muy bien presentados. Pero si de entre todos ellos tuviéramos que escoger el producto que mejor contribuye a convertir una cesta de Navidad Delinostrum en un regalo diferente y único, éste es el vino. Y en buena parte, se debe a los diseños originales de sus etiquetas.

Se trata de un fenómeno relativamente reciente. De hecho, fue a partir del boom experimentado en el sector vitivinicola español en los años 90 con la incorporación de nuevas bodegas y D.Os. cuando empezó a cuajar este auge del diseño de etiquetas como un potente elemento de branding dentro de la estrategia de marketing de cada empresa. Para competir en un mercado creciente había que diferenciarse. Y para diferenciarse era necesario transmitir la personalidad única del vino y de sus productores a través del diseño de su etiqueta.

Evidentemente, cada diseño se adapta tanto al tipo de vino como al público al que va dirigido. Por ello, actualmente conviven diseños clásicos de etiquetas de Riojas gran reserva con diseños más innovadores y atrevidos de vinos jóvenes o semicrianzas. Estos últimos buscan llamar la atención del consumidor para hacerse un hueco en el mercado o atraer a un público más joven.

Bodegas clásicas como Torres han optado por rediseñar completamente la imagen gráfica de sus reputados Jean Leon Cabernet Sauvignon Gran Reserva, mientras que en Marqués de Murrieta apuestan por la continuidad y han mantenido el clasicismo y la elegancia de sus etiquetas, fácilmente identificables en cualquier estantería.

Dentro de las bodegas que se han incorporado al mercado en las últimas décadas, tal vez VINTAE sea el mejor ejemplo de empresa que ha aplicado a rajatabla esta estrategia de diferenciación a través de la etiqueta para hacerse un sitio en el mercado. ¿Quién no recuerda las imágenes de las 4 edades del hombre para representar sus vinos Matsu joven, crianza, reserva y gran reserva respectivamente y su arraigo a la tierra? ¿O el rediseño de sus vinos Hacienda López de Haro, en el que la empresa apostó por mantener un estilo clásico, propio de los vinos Rioja, pero actualizarlo en cuanto a tipografía y color?

La lista es larga y la verdad es que cada año tenemos más donde escoger. Para nosotros esta mentalidad innovadora y creativa que está demostrando el mundo del vino es fundamental a la hora de componer lotes y cestas de Navidad ricas y diferentes. Os animo a que visitéis la sección de regalos gourmet en nuestra página web. Seguro que os acabaréis de convencer de que el vino entra primero por los ojos.