Una parte muy importante de nuestro trabajo consiste en lograr que cada regalo sea un conjunto armonioso y apetecible. Si la calidad de los productos es nuestra máxima prioridad -sí, los hemos probado prácticamente todos para asegurarnos de que lo que vendemos merece la pena- podemos decir que la presentación le sigue muy de cerca.

Así que, una vez superado el test de calidad de nuestro sufrido equipo de catadores -en ocasiones hasta echamos mano de família y amigos para tener más diversidad de opiniones- nos fijamos en la presentación. El packaging o envoltorio como objeto de deseo. ¿Es original? ¿Es elegante? ¿Armoniza a nivel visual con el resto de productos? ¿Transmite los valores del producto? ¿Y de nuestro cliente? ¿Causará el impacto adecuado en los destinatarios? Después de más de una década y de cientos de productos que han pasado por nuestras manos, podemos tomar una decisión de forma bastante rápida y consciente.

Deciros que no solo apostamos por lo moderno y original. También tenemos gustos clásicos. Y en muchas ocasiones nuestros clientes también lo prefieren así. A lo que seguro que no renunciamos es a las cosas bien hechas, a los diseños cuidados, a la calidad de materiales y a la honestidad y coherencia entre packaging y producto. Os iremos presentado en próximos posts algunos de los productos que hemos ido seleccionando a lo largo

de estos diez años para nuestros lotes de navidad y cestas gourmet corporativas. Os avanzo que no faltarán las flores de sal Soso o el jamón Joselito. Y de las magníficas etiquetas de vino que hemos ido encontrando hablaremos también largo y tendido.